El otro día vi algo que me emocionó. Iba en el tren y frente a mi estaba sentada una pareja. Ahora digo pareja por lo que vi después, pero en ese momento nada hacia pensar que fueran pareja, podían haber sido unos desconocidos. Iban los dos leyendo. De pronto ella levanta la cabeza, la gira en dirección a su pareja y se le queda mirando. A ella se le dibujó una sonrisa que le iluminó completamente la cara. Se le notaba totalmente feliz mirándole. Me enterneció tanto que yo también sonreí. El se bajó en la siguiente estación y ella siguió con su lectura. Me encanta ver feliz a la gente. Deberíamos estar siempre rodeados de gente feliz y de buen humor. Soy de la opinión de que el estado de ánimo es contagioso. No hay más que prestar un poco de atención a tu alrededor... cuando alguien está enfadado, al rato todos terminan enfadados. Lo mismo sucede con el buen humor. Si alguien se ríe, todos terminan riendo. El problema está cuando se mezclan risas y llantos... ¿quien gana? o mejor dicho... ¿que emoción es la que terminará predominando?
Bueno, que otra vez me voy del tema... Pues eso, que al recordar ese momento, me vuelve a salir la sonrisa... tal vez porque echo de menos sonreír así a alguien... como decía un amigo.... ya me toca...